Carne de cochino frito en adobo

Este plato es muy típico en Centro América y tiene su origen en la gastronomía española, en particular en las Islas Canarias. Se disfruta acompañado de papas y ensalada.

Plato Principal
2 horas
2 Porciones

La carne de cochino frito en adobo de Guatemala es una receta tradicional que se ha transmitido por generaciones.

Este platillo, que se disfruta junto a papas y ensalada, representa una fusión del pasado y el presente culinario de la región.

Ingredientes

500 gramos de Carne de cochino fresca troceada

4 Dientes de ajo grandes

Sal gruesa

1 cuchara de Pimentón

1 cucharilla de Pimentón picante

1 Chorrito de vinagre de vino tinto

2 cucharas de Orégano seco

Aceite de oliva virgen

50 mililitros de Aceite

Preparación

Paso 1 : La carne debe estar troceada, retirando algún exceso de grasa si lo tuviera. Los trozos deben ser más o menos iguales, para que se hagan por igual, ni muy grandes ni muy pequeños. La ponemos en un bol.

Paso 2 : En el mortero ponemos los dientes de ajos troceados y un poco de sal gruesa, machacamos hasta obtener una pasta. Agregamos el pimentón, el vinagre y el aceite poco a poco, mejor ir añadiendo según lo necesitemos. Agregamos orégano al gusto. Removemos.

Paso 3 : Probamos y rectificamos según el gusto; si sabe mucho a vinagre para tu paladar, agregar un poco más de aceite o sal si la necesitara. Mejor siempre añadir los ingredientes de a poco, para no pasarnos.

Paso 4 : Agregamos el adobo al bol de la carne y con las manos lo distribuimos hasta que la carne quede bien impregnada.

Paso 5 : Ponemos una sartén a fuego medio, echamos un buen chorro de aceite, una vez caliente añadimos la carne y con una cuchara de madera removemos hasta que la carne esté bien hecha, pero no seca.

Paso 6 : La servimos en una fuente, echando por encima el resto del adobo y aceite que ha quedado en la sartén.

Paso 7 : Acompañamos con unas papas arrugadas, ensalada y por supuesto un vaso de buen vino.

Paso 8 : El olor que desprende esta carne en adobo impregna toda la casa y, sin probarla, sabes que estará riquísima. Un auténtico manjar. ¡Buen provecho!