En la primera mitad del siglo XX, el negocio de los shucos comenzó a inmediaciones del Liceo Guatemala y la Cámara de Industria. Ya que jóvenes empleados del sector invitaban a todo el que pasaba por el área a parar un momento para comer estos shucos.

Francisco Ramos fue quien instaló una carretilla de hot dogs que nombró "El Chino". Afortunadamente, su negocio comenzó a prosperar de manera efectiva y fue extendiéndose hacia la esquina del Liceo Guatemala. A la hora de salida de clases, los estudiantes se apresuraban a comprar su shuco, llevando más lejos la popularidad de esta comida.

Se cree que el nombre de los shucos proviene del significado coloquial de “sucio”. Ya que fue un nombre que los consumidores le dieron a la comida por tratarse de comida callejera. Algunos creen que fueron los mismos estudiantes del Liceo Guatemala quienes le apodaron de este modo a los shucos.

Se cree además que el toque guatemalteco de guacamole se convirtió en el secreto del éxito de los shucos. Y se ha popularizado en todas partes de Guatemala y en otras regiones y países de Centroamérica y sus alrededores. Además, se ha popularizado a tal punto que se ha convertido en una comida del día a día.