La cocina tradicional guatemalteca se basa mayoritariamente en el uso de ingredientes como el maíz, los chiles y los frijoles. Sus ancestros, los mayas, eran expertos en el cultivo del maíz y construyeron toda una cultura alimentaria basada en este alimento, lo cual fue cambiando con la colonización española cuando se incorporando nuevos ingredientes provenientes del viejo Continente, dando origen a la actual gastronomía chapina.

Pero no solo se puede hablar de alimentos autóctonos o no en la cultura alimentaria del guatemalteco, también existen costumbres que eran comunes en tiempos remotos y que aún, hoy día, continúan enriqueciendo el momento mágico de la comida.

El guatemalteco solía consumir determinados platillos por cada día de la semana o preparar algunos para ciertas ocasiones. En la época actual, no es extraño que el ciudadano de a pie comience la semana disfrutando de un delicioso caldo de pata para recargar energías, que los martes no se pierda un suculento caldo de res con salpicón y arroz, o que los miércoles se de un gustazo con los famosos recados.

Al momento de celebrar fechas especiales, se acostumbra disfrutar el fiambre rojo como plato tradicional del Día de Todos los Santos en Noviembre, el fiambre blanco para las festividades de fin de año y los tamales para la época navideña.

Existen otras costumbres que se mantienen vivas sobre todo en aldeas y barriadas, como colocar una luz roja afuera de una ventana, indicará que hay venta de tamales o chuchitos. Es que el guatemalteco está habituado a compartir su comida con el otro, como parte de un ritual ancestral donde todos deben compartir y apreciar la comida que se le ha preparado con dedicación y amor.