Parte de la idiosincrasia y de la identidad de un país está presente en su comida, y también, en sus calles. Si ambos elementos se conectan, estamos en presencia de un fenómeno que refleja la vida y la personalidad de un pueblo. Las calles de Guatemala son un cúmulo de experiencias sensoriales a cada paso, presentando un sinfín de oportunidades para abastecer el apetito en cualquier ocasión del día.

Muy populares en los barrios chapines son los puestos “shucos”, llamados así en función de estos deliciosos bocados muy similares a los hot dogs que se dedican a vender. Los “shucos” consisten en dos panes entre los cuales se contienen una interesante multiplicidad de ingredientes como salchichas, chorizo, aguacate, trozos de carne, cilantro y jalapeños. Todo esto se encuentra comúnmente aderezado con ketchup, mostaza, mayonesa y chimichurri. Una auténtica explosión de sabores. En estas tiendas es habitual también que vendan los famosos mixtos guatemaltecos, unas tortillas tostadas que llevan chimichurri y se acompañan con carne, frijoles, pastas y distintas salsas. Otras comidas que se suelen encontrar son las carnitas -carne de cerdo frita en compañía de aguacate, chicharrones, chile, cebolla, limón y picante-, las tortillas de maíz -suelen acompañar todas las otras comidas-, tacos en sus distintos tipos y tostadas. Una de las estrellas principales de la gastronomía callejera chapina son los chuchitos, un emblemático plato similar a los tamalitos, que es elaborado a base de maíz que puede ir mezclado con un recado o salsa de tomate y se le agrega queso rallado y especias. A los chuchitos se los sirve generalmente junto con una porción guacamole.

Entre las bebidas más buscadas en Guatemala está el atol de elote. Es una bebida ancestral a base maíz molido que se recomienda idealmente para consumirlo en días de frío intenso por su gran aporte de calorías.

En las calles chapinas, al igual que en países como México, El Salvador, Honduras y Nicaragua, entre otros, se come un divertida versión del maíz llamada “elotes locos”. Se trata del maíz aderezado con salsa de tomate, mayonesa, mostaza y queso duro guatemalteco son algunos de los coloridos agregados que se le aportan. 

Una saludable opción para alimentarse en las calles y mercados de Guatemala es aprovisionarse de algunas frutas frescas que se ofrecen. Hay una gran variedad de ellas y se destacan las originales y exquisitas chocofrutas, que consiste en estas mismas frutas frescas bañadas en chocolate o chocolate blanco y se le añade maní o chispitas de colores. Un tentador postre que también es elegido en la vida diaria por los guatemaltecos son los buñuelos, una masa de harina de trigo que incluye huevos, bicarbonato de sodio, anís y agua. Históricamente los buñuelos eran para los ciudadanos humildes o de bajo poder adquisitivo pero hoy en día han trascendido todas las barreras de clases sociales. 

También es común que aparezca entre los puestos que venden postres los rellenitos de plátano. Esta delicia es un tradicional postre guatemalteco que se prepara con plátano macho maduro -de mayor tamaño que el plátano común- que se rellena en general con manjar o frijol. Es importante que sea cocinado antes de consumirlo, ya que crudo es un alimento muy difícil de digerir. Su sabor es bastante neutro, no tan dulce como aparenta, ya que contiene muy pocos azúcares.

Tanto los habitantes locales como los turistas que visitan a Guatemala tienen la posibilidad de acceder a comidas tradicionales a muy buen precio y con una diversidad de elementos culinarios envidiable. Entradas, platos principales, comidas al paso, postres y bebidas para todos los gustos, hacen de la comida callejera guatemalteca un paseo de goce para el paladar.