La semana Santa en Guatemala no se limita a una tradición religiosa, sino que cubre un contexto histórico, cultural y gastronómico; por eso es una tradición que es muy importante para la mayoría de los guatemaltecos.

Hoy en día se sigue la tradición de las procesiones, que surgieron a finales del siglo XVI con el objetivo de evangelizar a la población a través de un espectáculo. Actualmente, es famosa la procesión de los Gateadores de San Andrés Sajcabajá, donde las personas caminan de rodillas con espinas sobre sus espaldas.

Durante la Cuaresma y Semana Santa se acostumbra elaborar diferentes platillos que presentan elementos prehispánicos y occidentales. En los hogares preparan las torrejas, el pescado envuelto en huevo, los tamalitos de viaje y el mole.

Aunque en los viejos barrios de la ciudad de Guatemala, las cocineras acostumbran preparar las deliciosas empanadas de manjar de leche. Son unas empanadas dulces rellenas de un delicioso manjar elaborado con arroz, leche, vainilla y azúcar y llevadas al horno.

Un guiso típico de Semana Santa es el Potaje de Vigilia, traído por los colonizadores españoles. Se prepara el guiso con puerro, tomates, cebolla, y otras verduras acompañando trozos de bacalao, garbanzos y espinacas.  Es un plato exquisito.

Durante esta temporada al caminar por los mercados se perciben ricos aromas de las verduras y frutas frescas, estas últimas utilizadas para elaborar deliciosas conservas como la de mango. No falta el fresco de Súchiles, una bebida fermentada típica de Semana Santa, elaborada con jocotes, panela, anís, canela, jengibre y cáscaras de piña.