El kak’ ik es una comida muy significativa para la cultura gastronómica guatemalteca y una parte trascendental de la identidad culinaria del país. Por este motivo el día 7 de noviembre del año 2007 el gobierno de Guatemala lo declaró como uno de los cinco platos -junto con el jocón, el pepián, los plátanos en mole y los frijoles con chicharrón- que representan al Patrimonio Cultural Intangible de la Nación. El gobierno además patentó la receta de esta antigua preparación a nivel internacional para resguardar el origen guatemalteco del plato.

Esta sopa es originaria de la región maya q’eqchi’ y actualmente las mujeres de las distintas comunidades rurales del municipio de Tucurú, en Alta Verapaz, rinden homenaje a esta tradición manteniendo viva esa forma de cocinar y continúan matando y limpiando el chunto por medio de los métodos ancestrales. En los tiempos antiguos era servida por las familias q´eqchi´ a sus invitados, y lo acompañaban previamente por un plato de "caldo de chile" con tortilla, actualmente considerado como uno de los platos más modestos en muchas de las etnias guatemaltecas.  Su nombre proviene de la la lengua q’eqchi’ y significa rojo (kak) y chile, caliente o muy picante (ik). Básicamente consiste en un caldo o sopa de chompipe (una especie de pavo), que en su receta tradicional incluye ajo, cebolla, hierba buena, cilantro y hojas de zamat. El intenso color rojo que presenta es debido a la inclusión de achiote molido en su preparación y se dice que es un homenaje a la sangre derramada por los antepasados en los rituales de sacrificios precolombinos. Algunos de los ingredientes más utilizados para su elaboración son los el ajo, tomate, miltomate, canela, clavos de olor y pimienta de castilla, entre otros. Se lo suele acompañar con arroz blanco, chiles y unos pequeños tamales de masa de maíz envueltos en hoja de mosh o de plátano a los que solo se les agrega sal -pochitos-. También es común incluir en el menú una bebida que sirve de aperitivo creada a base de cacao caliente que se llama kakaw y un licor de caña de azúcar denominado b’oj, que está considerado como una de las bebidas tradicionales del país con mayor graduación de contenido alcohólico.

Este típico plato local es frecuente verlo en las mesas de las familias en Guatemala en cualquier época y ocasión del año, aunque en la región de Verapaces se lo encuentra en comedores y restaurantes los fines de semanas y los días lunes. En otras regiones es común verlo en las mesas durante los festejos de Navidad o Año Nuevo. Se consume de igual forma tanto en los almuerzos como en las cenas. Existe también una preparación similar llamada sak ik, que consiste en un recado blanco también acompañado de chompipe y tamalitos de masa.

Con la llegada de los conquistadores españoles a las tierras guatemaltecas también arribaron nuevos ingredientes, que se fueron incorporando a las recetas que ya existían dentro de los pueblos originarios y esto fue agregando sabores y sostificación a la clásica elaboración de esta comida, pero de todas maneras aún conserva su espíritu inicial. Podría decirse que de los platos ancestrales de esta cocina es el que más parecido conserva a su versión original, a diferencia por ejemplo del pepián o el jocón, que sí han sufrido mayores modificaciones respecto de idea inicial. Actualmente se puede disfrutar de este plato tanto en las casas de familia, en puestos de comida por la calle, mercados, sencillos locales gastronómicos y también en los principales restaurantes de comida guatemalteca más renombrados del mundo. El kak’ ik es una verdadera muestra de la perdurabilidad de la inmensa cultura maya en nuestro mundo, en este caso particular, dentro el ámbito culinario.