Cuando se habla de plantas ancestrales es una cuestión de significancia histórica y no biológica ni centro de origen, tienen un gran valor histórico, cultural y social. En Guatemala crecen en forma silvestre muchas plantas conocidas como hierbas nativas, importantes por sus valores nutritivos y por lo tanto muy apreciadas en la gastronomía nacional.

Las plantas nativas tienen una variedad de sabores y son consumidas en diferentes formas desde fritas a formar parte de ricos guisos. Basta mencionar el apazote, que es una planta aromática nativa de Mesoamérica, que se añade a caldos de huevo; también tiene propiedades medicinales para calmar problemas estomacales e intestinales, es descongestionante de las vías respiratorias.

Como el apazote en Guatemala hay una gran variedad de estas plantas como quilete, chipilín, berro, verdolaga y hierbabuena. Algunas de estas plantas se acostumbran recolectar junto con sus raíces, debido a sus propiedades.

 El chipilín es un arbusto muy consumido en Guatemala por sus propiedades nutritivas como medicinales; en la cocina guatemalteca nunca falta para preparar muchos platillos entre ellos el muy famoso tamalito de chipilin por su sabor y su aroma, otra comida tradicional es el pollo con arroz y chipilín.

El chipilín es utilizado como medicamento para consumo familiar. Combate el insomnio y los nervios; las hojas de chipilín son ricas en vitamina B, vitamina C. Además, tiene un alto contenido de minerales como el hierro, calcio y magnesio que la hacen ideal para combatir la anemia.

Las hierbas se consideran las mejores amigas de la cocina guatemalteca y de la familia.